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Divorciarse de mutuo acuerdo en Barcelona no es lo mismo que hacerlo en Madrid. El divorcio lo regula la ley estatal, pero sus efectos (hijos, vivienda, dinero) se rigen por el libro segundo del Código civil de Cataluña. Eso cambia el contenido del convenio: hay que redactar un plan de parentalidad y decidir sobre figuras que no existen en otras comunidades, como la compensación económica por razón de trabajo.
Como abogado de divorcio de mutuo acuerdo en Barcelona, empezamos por entender la situación de la pareja y sus necesidades: si tenéis hijos y de qué edad, a nombre de quién está la vivienda, qué ingresos tiene cada uno y si habéis firmado capitulaciones o pactos en previsión de ruptura. A partir de ahí preparamos el borrador de convenio y lo vamos ajustando con los dos.
El divorcio lo lleva el equipo del área de familia del despacho, que conoce el derecho de familia catalán y el funcionamiento de los juzgados de Barcelona. Te damos asesoramiento claro, y la tranquilidad de saber en cada momento qué pasa, sobre qué vía os conviene, qué hay que pactar y qué documentos hacen falta. Si en algún punto no os ponéis de acuerdo, os proponemos soluciones, incluida la mediación familiar, antes de que el acuerdo se rompa y acabéis en un divorcio contencioso, más largo y con más desgaste para ambas partes.

Dónde vivirán los hijos, cómo se reparte el tiempo con cada progenitor, cómo se toman las decisiones sobre la escuela o la salud y cómo os comunicaréis. En Cataluña es obligatorio cuando hay hijos menores.
La ley catalana parte de que la responsabilidad parental es de los dos. Decidís si la guarda será compartida (lo que en otras comunidades se llama custodia compartida) o de uno de los progenitores, con un régimen de visitas y estancias con el otro, siempre pensando en el interés de los hijos.
La cantidad que aporta cada uno según sus ingresos, cómo se paga, cómo se actualiza y cómo se reparten los gastos extraordinarios, como la ortodoncia o las actividades extraescolares.
A quién se atribuye el uso del piso y por cuánto tiempo. En Cataluña el uso puede limitarse en el tiempo y también se pacta quién paga la hipoteca y los gastos de la comunidad.
En el régimen de separación de bienes, el más habitual en Cataluña, quien se dedicó más a la casa o trabajó para el negocio del otro sin cobrar puede reclamar una compensación. El convenio debe decir si se pide y cómo se paga.
Si el divorcio empeora la situación económica de uno de los dos, se puede pactar una prestación compensatoria (la pensión compensatoria del derecho estatal), normalmente temporal, o renunciar a ella. Conviene calcularla antes de firmar.
¿Os queréis divorciar de mutuo acuerdo y no sabéis por dónde empezar?
Las fechas que conviene conocer antes de presentar el convenio.
3 meses
desde la celebración del matrimonio para pedir el divorcio, salvo riesgo acreditado
fuente: arts. 81 y 86 CC
3 días
tiene el juzgado para citaros, una vez admitida la petición, a ratificar el convenio cada uno por separado
fuente: art. 777.3 LEC
10 días
para completar la documentación si el juez lo pide antes de aprobar el convenio
fuente: art. 777.4 LEC
20 días
para apelar si el juez no aprueba el divorcio o se aparta del convenio propuesto
fuente: arts. 458 y 777.8 LEC
Estos son los pasos desde la primera reunión hasta que el divorcio queda inscrito.
1
Revisamos los hijos, la vivienda, los ingresos y el régimen económico, y comprobamos si hay capitulaciones o pactos previos firmados.
2
Redactamos los dos documentos y los ajustamos hasta que los dos estáis conformes. Preparamos la documentación necesaria para el trámite.
3
Con hijos menores, presentamos la demanda conjunta en los juzgados de familia de Barcelona, con procurador, y nos encargamos de tramitar el divorcio hasta el final. Si no hay hijos menores ni hijos con medidas de apoyo, podéis firmar el divorcio en una notaría.
4
Cada cónyuge ratifica el convenio por separado, el fiscal informa sobre lo que afecta a los menores y el juez lo aprueba en la sentencia, que disuelve el vínculo conyugal. Inscribimos el divorcio en el Registro Civil y, si procede, preparamos la liquidación de los bienes comunes.
Si el convenio no menciona la compensación por razón de trabajo, puede ser muy difícil reclamarla después. La calculamos con los incrementos de patrimonio de cada uno.
Las capitulaciones matrimoniales y los pactos en previsión de una ruptura pueden condicionar el convenio. Comprobamos si son válidos y si os conviene aplicarlos.
Atribuir el uso del piso a uno no cambia quién debe la hipoteca al banco. Pactamos quién paga qué y durante cuánto tiempo.
Un calendario que no encaja con los horarios de trabajo o con la escuela genera conflictos. Lo ajustamos a vuestra vida real.
Cuanto antes nos lo cuentes, más margen tendremos
Para preparar el divorcio de mutuo acuerdo nos ayudan estos documentos:
Un modelo sin plan de parentalidad o que no menciona la compensación por razón de trabajo no se ajusta al derecho catalán.
Puede haber bienes en común, deudas compartidas y una compensación pendiente. Hay que revisarlo antes de firmar.
Un uso indefinido de la vivienda suele acabar en un procedimiento de modificación de medidas años después.
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Ante notario, el divorcio se firma en una cita una vez el convenio está listo. En el juzgado depende de la carga de trabajo de los juzgados de familia de Barcelona, pero es mucho más rápido que un contencioso.
Sí, si hay hijos menores. Debe recoger dónde vivirán, cómo se reparte el tiempo, cómo se toman las decisiones y cómo se comunica la familia (art. 233-9 CCCat).
Sí, si no tenéis hijos menores no emancipados ni hijos mayores con medidas de apoyo que dependan de vosotros. Cada cónyuge debe estar asistido por abogado.
En la vía judicial podéis compartir abogado y procurador. Aun así, si uno de los dos renuncia a la compensación o a la prestación compensatoria, conviene que tenga asesoramiento propio.
Es la forma coloquial de llamar al divorcio de mutuo acuerdo con el convenio ya cerrado. La rapidez depende de que el convenio esté bien redactado y completo.
Sí, si cambian las circunstancias de forma relevante, mediante un procedimiento de modificación de medidas o un nuevo acuerdo aprobado judicialmente.
La separación mantiene el matrimonio y el divorcio lo disuelve. Si no hay intención de reconciliación, el divorcio evita una tramitación doble. Los efectos económicos y sobre los hijos se pactan igual.
Un cambio de domicilio que afecta al plan de parentalidad requiere acuerdo entre los progenitores o autorización judicial. Lo mejor es prever en el convenio cómo se resolverá.